LA SALUD DE LA PIEL: EMBELLÉCETE MIENTRAS COMES La piel. No sólo mantiene las vísceras en nuestro interior, sino que nos protege de las infecciones, la radiación y la deshidratación. También nos mantiene calientes y hace que estemos mas hermosos. Si bien somos más conscientes de nuestra piel exterior, la piel interior de los pulmones y el aparato digestivo cubre una mayor área. Toda esta superficie cambia cada veinte días, y su condición depende en su mayor parte de lo que comemos. Los problemas como el eccema, la dermatitis, la psoriasis, el acné y la piel excesivamente grasienta, seca o arrugada son una buena indicación de que usted no está comiendo óptimamente o que está exponiendo su piel a algo que no le gusta. La piel tiene dos capas. La capa interna o inferior que se llama dermis. Se compone de células dérmicas, de las cuales se originan todas las demás células de la piel, además de una red de vasos capilares, glándulas y puntas de los nervios. La dermis está compuesta en su mayor parte de colágeno, que le da a la piel su resistencia y estructura. Entrelazadas en ésta se hallan la fibras elásticas que le dan a la piel sus elasticidad. El colágeno constituye un 70% de la piel y un 20% de todo nuestro organismo. La nutrición forma parte fundamental en cada una de las etapas del desarrollo de la piel. Empezando por la dermis, el colágeno se produce cuando la vitamina C convierte al aminoácido prolina en hidróxiprolina. Sin vitamina C no hay colágeno. La flexibilidad del colágeno y las fibras elásticas se reduce con el tiempo debido al daño que causan los radicales libres. Este daño es limitado gracias a la acción de antioxidantes como las vitaminas A, C y E, el selenio y muchos otros. La vitamina A ayuda a controlar la proporción de acumulación de queratina en la piel. Una carencia de esta vitamina puede, por lo tanto, generar una piel seca o áspera. Consejos para la piel La dieta y otras recomendaciones:
Cuando una persona se decide a tomar sol se expone a las radiaciones emitidas por este, esto incluye las radiaciones ultravioletas A y B. Si bien estas son las radiaciones que estimulan la producción de melanina (responsable de la coloración marrón de la piel, efecto estético buscado por los cultores del sol), son también peligrosas y están directamente relacionadas con la producción de manchas en la piel e inclusive nevos y cáncer. Las radiaciones actúan sobre el ADN celular con el potencial riesgo de generar mutaciones celulares y la aparición del temido cáncer. Otros de los órganos afectados por las radiaciones solares cuando una persona se encuentra tomando sol son a nivel oftalmológico con la generación de cataratas y pterigion.
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