EL MITO DE LA DIETA MODERNA EQUILIBRADA El ser humano está hecho de aproximadamente el 63% de agua, el 22% de proteínas, el 13% de grasas y el 2% de minerales y vitaminas. Cada molécula procede de la comida que usted come y el agua que bebe. Comer alimentos de la más alta calidad en las cantidades correctas le ayuda a lograr su más alto potencial para la salud e inmunidad contra la enfermedad. A medida que nuestra vida se acelera dedicamos menos tiempo a preparar alimentos frescos y confiamos cada vez más en las comidas hechas por compañías más interesadas en sus beneficios que en nuestra salud. Se ha escrito mucho sobre el efecto de la dieta en la salud, así como tantos métodos y dietas que se presentan como la mejor opción, pero no quiero presentar una “dieta maravillosa” como la ideal para todo el mundo, sería estúpido, ya que cada persona tiene sus necesidades nutricionales personales dependiendo de su terreno biológico. Algunos sostienen que la dieta ideal es la vegetariana, por acorde a la filosofía o por estadísticas que indican menor incidencia al cáncer y enfermedades cardiovasculares entre estas personas. Pero no hay pocos vegetarianos que comen alimentos de mala calidad o los cocinan de manera incorrecta o, por ignorancia, no consumen las cantidades óptimas de nutrientes, como puede ser la cocción a altas temperaturas de los vegetales lo que causa su destrucción de vitaminas, minerales y generar macromoléculas perjudiciales. El hecho de tomar pan integral biológico o pasta, no quiere decir que el trigo pueda ser perjudicial para sus mocinas intestinales. Si se toman productos lácteos, particularmente leche, por aportar una proteína completa, seguramente se esté provocando la formación de mucosidades intestinales y respiratorias. Alimentarse no es lo mismo que nutrirse, conocemos a estas personas que aparentemente “parecen bien alimentadas” o gorditos que estaban desnutridos, aumentando el consumo de alimentos hipercalóricos pero pobres en nutrientes vitales, comiendo abundantes platos de carne, pasta, repostería, lácteos, etc...son alimentos que no aseguran un aporte óptimo en vitaminas, minerales y oligoelementos. Pero por otro lado nos están afectando negativamente todos estos métodos de cultivo agrícola en la calidad de los alimentos. Las concepciones actuales de la dietética se basan principalmente en el número de calorías que se consumen, el equilibrio entre glúcidos, lípidos y proteínas, y en un aporte suficiente de vitaminas y de calcio. Así algunos autores de gran prestigio ya señalaban la gran importancia en los oligoelementos. Las enfermedades suelen ser fruto de varios factores entrelazados (como el equilibrio emocional, falta de ejercicio, etc) y, por otro lado, los agentes patógenos externos (bacterias, virus) no pueden explicar por sí solas la contracción de una patología. Nuestro organismo se ha ido construyendo a lo largo de la evolución con un complejo sistema inmunológico que lo hace capaz de enfrentarse a las enfermedades, y que lo mantiene en un estado de salud óptima. La salud depende de factores tan importantes como la alimentación, ejercicio físico y bienestar emocional. Así pues, tenemos razones por las que cuidar nuestra alimentación y suministrar un aporte adicional de nutrientes esenciales para el buen funcionamiento.
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